LOS ACODOS

No son pocas las plantas de follaje que, a pesar de estar bien cuidadas pierden con el tiempo su aspecto original. Algunos pueden haber crecido tanto que llegan al techo, otras pueden haber sido dañadas por cualquier descuido y otras pueden haber perdido las hojas más bajas debido a su avanzada edad. Entre las especies expuestas a ello se encuentran los ficus, los filodendros. El codiacum, la dracaena, la dieffenbachia, etc.

La solución a este problema la ofrece una técnica de cultivo llamada “acodadura”, un método de multiplicación de plantas bastante antiguo ideado hace 4.000 años,probablemente por los chinos. La multiplicación por acodadura ofrece la oportunidad de obtener una planta nueva y vigorosa aprovechando las capacidades de los ápices de las ramas de una planta adulta para emitir sus propias raíces si son cortados y tratados del modo adecuado. La rama se separa después de la planta madre para dar vida a una nueva planta y normalmente la planta madre obtiene de esta operación muchas ventajas. Este método de multiplicación es especialmente indicado en el caso de las plantas de tallos leñosos, rígidos y delicados, cuyas ramas no pueden curvarse para enterrar una parte de las mismas y hacer que echen raíces sin separarlas de la planta madre. La acodadura es un método más sencillo y ofrece más garantías que los métodos de reproducción por esquejes, sobre todo en el caso de plantas delicadas como el ficus, el crotón o la aralia. Además la acodadura deja a la planta madre completamente íntegra, por lo que es posible usar este método sin  hacerle daño alguno.

Cuando quiera hacer una acodadura con plantas jóvenes que todavía tengan buena salud,es preferible dejar en paz el tallo principal y utilizar una rama lateral. Por otra parte es preciso llevar a cabo esta operación a finales de la primavera o principios del verano, es decir cuando las plantas están en plena fase de crecimiento y están en mejores  condiciones para echar raíces.

Desde el punto de vista instrumental, no se necesita nada particularmente sofisticado: aparte de los habituales utensillos de jardinería (guantes, tijeras y un cuchillo bien afilado ) basta con un buen compost, un poco de grava, musgo esfagno, una bolsa de plástico transparente, hormonas rizógenas en polvo, bramante y cinta adhesiva impermeable.

Lo único que hay que hacer es esperar.Dentro del envoltorio plástico sellado, el ambiente se mantiene húmedo,cálido y seguro; protegida de este modo, la rama empezará a producir un nuevo sistema de raíces.El tiempo que empleará para ello esta en función de cada planta: algunas raíces se forman más deprisa que otras; por término medio se precisan unas ocho semanas antes de que aparezcan las primeras raíces de color blanco. No retire la bolsa de plástico hasta que estas sean perfectamente visibles. Cuando considere llegado el momento, elija una maceta para poner la neva planta normalmente con una de 10 cm. de diámetro será suficiente.

Dado que en cierto modo, hay que adivinar como será la masa de raíces que se habrá formado tenga a punto una o dos macetas más grandes por si acaso. Recuerde que basta con que una sea un poco más grande que el sistema de raíces de la planta. Prepare la maceta llenándola hasta la mitad de compost mezclado con un poco de fertilizante.

EL ACODO PASO A PASO

24 horas antes de empezar sumerja el musgo de esfagno en agua toda la noche.

Luego,procurando no dañar a las demás, separe la rama que va a usar, tanto si es la principal como si es una rama lateral.

A una distancia de entre 16 y 45 cm. del ápice , según el diámetro del tallo elimine las hojas para tener espacio de unos 15 cm., para poder trabajar con más comodidad.

Poepárese para hacer una inxcisión en el tallo a unos 7-10 cm. de distancia de la última hoja.

Con un cuchillo bien afilado haga un corte en diagonal y hacia arriba de unos 7-10 cm. de largho pero tenga cuidado de no atravesar más de la mitad del tallo. Como consecuencia de esta “herida” la planta reaccionará tratando de cicatrizarla,pero actuando del modo que se explica. Se estimula a emitir por ella unas aútenticas raíces.

Un método menos arriesgado para hacer la incisión es arrancar una tira larga de la corteza del tallo. De este modo se deja intacto el tejido interno de la planta y la rama no se debilita lo más mínimo. Para ello haga dos cortes anulares en la corteza que disten entre si 2-3 cm,y “monde” la parte comprendida entre ambos surcos.

Para favorecer la creación de una rápida y fuerte sistema de raíces, unte el tallo con una solución de hormonas rizógenas. Para ello, mantenga abierta con cuidado el borde del corte y distribuya las hormonas con un pincel de cerdas finas; si ha optado por el segundo método, ante la superficie “mondada”.

Recubra ahora la zona de incisión con el musgo de esfagno. Este es el “producto natural” más adecuado para favorecer la emisión de raíces, porque mantiene la humedad necesaria y permite la circulación del oxígeno forme una almohadilla de musgo estrujándola bien para escurrir el agua que contiene y trabajándola para que sus fibras queden bien entrelazadas. Una vez hecho esto aplique el musgo como si fuera una venda en torno a la parte del tallo donde se ha efectuado la incisión.

Coloque bien el msgo y asegúrelo para que no se mueva, por ejemplo atándolo con un trozo de bramante.

A continuación , envuélvalo con una bolsa de plástico y selle los extremos de ésta con cinta adhesiva impermeable de modo que no pueda escapar ni la más pequeña cantidad de humedad.

La mejor solución es usar una bolsa de plástico transparerente de la longitud y anchura adecuadas, a la que se le habrá cortado el fondo. Después de aplicar la venda de musgo, inserte la bolsa por el tallo procurando no dañar las hojas; cierre herméticamente la parte inferior, llene ahora la “bolsa” así formada con algo más de musgo y finalmente cierre la parte superior.

Una vez terminada esa operación, deje su planta en un ambiente cálido, húmedo y libre de corrientes de aire. De ser posible póngala sobre un plato o una bandeja llena de grava o guijarros mojados para mantener la humedad lo mejor es que la planta esté en una habitación con la temperatura bastante alta y rociar las hojas con vaporizador.

Ahora ya pede cortarse el tallo con las nuevas raíves y separarlo de la planta madre.

Primero corte el plástico que la rodea y a continuación haga un corte neto horizontal debajo de las raíces nuevas,con unas podaderas bien afiladas. No permita en ninguna circunstancia que las nuevas raíces se sequen; una vez que lashaya separado la nueva planta de la planta madre, póngala inmediatamente en el compost húmedo previamente preparado procurando que quede vertical.

Deje en su lugar el musgo esfagno.Si trata de quitarlo puede dañar las raíces que se han formado, mientras que plantándolo junto con ellas no hará ningún daño a la planta finalmente, coloque el compost en torno a las raíces y sobre ellas presionando con cuidado para no dañarlas.

Hecho esto, proceda a regar el compost y ubique la maceta en un lugar cálido y bien protegido hasta que la nueva planta este bien arraigada.

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